Malos hábitos que empeoran las varices y cómo evitarlos

Aunque siempre solemos pensar que las cosas nos pasan solo a nosotros, la verdad es que pasan a muchas personas. Lo mismo pasa con las varices, las cuales afectan a un porcentaje importante de la población. Se caracterizan por la dilatación y deformación de las venas, generalmente en las piernas, y aunque en muchos casos no presentan dolor intenso, sí generan molestias y problemas estéticos. Los hábitos diarios influyen significativamente en su aparición y agravamiento.

  1. Sedentarismo prolongado

Permanecer mucho tiempo sin moverse, ya sea sentado o de pie, aumenta el riesgo de que aparezcan varices o que las existentes se intensifiquen. La falta de movilidad ralentiza el flujo sanguíneo, lo que provoca que la sangre se acumule en las venas de las piernas, generando incomodidad y mayor presión en estas zonas. Los expertos en salud recomiendan realizar pequeñas pausas activas de forma regular, caminando unos minutos o haciendo estiramientos sencillos. Estas acciones favorecen la circulación y ayudan a disminuir la tensión en las venas.

Adoptar posturas que comprimen las piernas, como cruzarlas frecuentemente al sentarse, también puede empeorar las varices. Esta posición dificulta el paso normal de la sangre y provoca que la presión en la parte inferior de las piernas aumente. Para cuidar la circulación, es recomendable mantener los pies apoyados en el suelo y variar la postura con regularidad. Cambiar de posición y moverse constantemente contribuye a aliviar la presión venosa y a mantener las piernas más saludables.

  1. Mala alimentación

La dieta desempeña un papel crucial en la salud vascular. Una alimentación rica en sal, grasas saturadas y azúcares puede favorecer la retención de líquidos y el aumento de peso, factores que empeoran las varices. Por el contrario, consumir frutas, verduras y alimentos ricos en fibra favorece la circulación y reduce la inflamación venosa.

Según Varicenter.com, la mejor clínica para tratar varices en Madrid, es importante saber que la hidratación también es fundamental. Beber suficiente agua ayuda a mantener la sangre menos viscosa y facilita el flujo sanguíneo, evitando que se formen coágulos y que las venas se dilaten. Incorporar infusiones de plantas con propiedades circulatorias, como el castaño de indias o el ginkgo biloba, puede ser un complemento útil para mejorar la salud de las piernas.

  1. Ropa demasiado ajustada

Usar ropa muy ajustada, como pantalones pegados o medias de compresión mal aplicadas, puede entorpecer la circulación en las piernas. Esto genera acumulación de sangre y favorece la inflamación de las varices. Lo ideal es elegir prendas que no aprieten demasiado la cintura, los muslos o las pantorrillas. Optar por pantalones sueltos y medias de compresión graduada resulta beneficioso para quienes tienen propensión a sufrir varices.

El tipo de calzado también juega un papel importante en la salud de las venas. Los tacones excesivamente altos modifican el movimiento natural del pie al caminar, dificultando que la sangre regrese correctamente al corazón. Alternar zapatos altos con modelos planos y cómodos ayuda a mantener un buen flujo sanguíneo y reduce la probabilidad de que surjan nuevas varices.

Cuidar la vestimenta y el calzado es esencial para prevenir molestias venosas y mejorar la circulación. Incorporar prendas holgadas y zapatos adecuados permite que las piernas se mantengan saludables y disminuye la presión en las venas, evitando complicaciones relacionadas con la aparición de varices. La elección consciente de ropa y calzado influye directamente en el bienestar circulatorio.

  1. Fumar 

Desde Varicenter también nos comentan que el consumo de tabaco influye directamente en la circulación sanguínea y debilita los vasos venosos. Las sustancias químicas del humo provocan que las venas pierdan flexibilidad y sufran inflamación, lo que hace que las varices existentes se intensifiquen y que aparezcan nuevas dilataciones en la piel. Abandonar el hábito de fumar no solo fortalece las venas, sino que mejora la función del corazón, los pulmones y la apariencia de la piel, generando un beneficio integral para la salud.

Igualmente, la inhalación del humo de manera pasiva tiene consecuencias semejantes. Evitar espacios donde se fuma puede resultar determinante para cuidar los vasos sanguíneos y prevenir complicaciones. Cambiar esta costumbre se vuelve especialmente relevante en personas con antecedentes familiares de problemas circulatorios o que ya presentan varices, ya que reduce los riesgos y favorece una mejor circulación.

Tomar conciencia sobre el impacto del tabaco y sus efectos en la circulación ayuda a entender por qué dejar de fumar es una estrategia clave para mantener las venas saludables y el bienestar general. Con este cambio, el cuerpo experimenta mejoras significativas que se reflejan tanto internamente como en el aspecto físico.

  1. Alcohol 

De igual manera, beber alcohol con frecuencia provoca que las venas se ensanchen y favorece que el cuerpo acumule líquidos. Esto puede hacer que las varices se inflamen y causen molestias. Reducir la cantidad de alcohol y asegurarse de beber suficiente agua ayuda a que la sangre circule de forma más adecuada.

El alcohol también puede generar aumento de peso y dificultar que el organismo absorba nutrientes importantes para los vasos sanguíneos, como la vitamina C y la vitamina E. Estas sustancias son fundamentales para conservar la flexibilidad de las venas y fortalecer los tejidos que las rodean, por lo que controlar su consumo protege la salud circulatoria.

  1. Exceso de peso

Tener exceso de peso ejerce más presión sobre las venas de las piernas, favoreciendo la aparición de varices y empeorando las existentes. Mantener un peso adecuado con una dieta sana y actividad física frecuente ayuda a aliviar esta carga. Actividades como caminar, nadar o andar en bicicleta son ideales para fortalecer las piernas y favorecer el flujo sanguíneo.

Bajar de peso también mejora la postura y facilita el movimiento, lo que optimiza la circulación. Incluso una pérdida moderada de kilos puede reducir notablemente la presión venosa y aliviar molestias como piernas pesadas o hinchazón en tobillos y pies.

  1. Estrés diario

El estrés constante afecta la circulación sanguínea y puede elevar la presión arterial, lo que perjudica las venas. No dormir lo suficiente o tener un sueño de mala calidad también favorece la aparición de varices, ya que el cuerpo no puede regenerar los tejidos ni mantener un flujo sanguíneo óptimo.

Practicar técnicas de relajación, meditación o respiración profunda ayuda a disminuir la tensión y protege las venas. Tomar pequeños descansos durante el día, incluyendo elevar las piernas, mejora el retorno de la sangre y disminuye la sensación de pesadez. Dormir con las piernas ligeramente levantadas resulta útil para quienes tienen varices o riesgo de desarrollarlas.