Tipos de financiación para empresas

La financiación para empresas es necesaria en muchos casos para iniciar un negocio, en casos de ampliación o simplemente si una empresa necesita liquidez o hacer frente a un mal momento. Se trata de un aspecto fundamental a tener en cuenta desde todas las empresas, tanto las PYMES como las multinacionales. En este artículo te contamos cuáles son los diferentes tipos de financiación para empresas que más triunfan en estos tiempos.

La financiación externa

Como su propio nombre indica, la financiación externa tiene sus orígenes en terceras personas de fuera de la empresa, destacando por ejemplo las alternativas privadas y también de instituciones públicas. A nivel de financiación pública hablamos de créditos de apoyo para los proyectos de los emprendedores que suelen estar gestionados por institutos públicos de crédito.

Con la financiación privada nos referimos al capital privado que se aporta a una empresa desde distintos tipos de instituciones de crédito o financieras. Sin duda es una de las formas de financiación más populares para las empresas.

Dentro de la financiación privada, como nos explican desde FinanciacionparaEmpresas, podemos encontrar la financiación a corto plazo y la financiación a largo plazo. La financiación a corto plazo hace referencia a todos los créditos o préstamos con un plazo menor al año que pocas veces requieren de la presentación de algún bien a modo de método de garantía. Con estas empresas el riesgo es muy bajo porque las deudas son cortas.

Dentro de la financiación a corto plazo encontramos por ejemplo los créditos bancarios, que suelen presentar normalmente condiciones muy flexibles para que las empresas puedan solventar cualquier falta de capital a nivel operativo, los créditos comerciales, que se utilizan para financiar los pagos desde las empresas a proveedores, etc.

Encontramos también la financiación con base a inventarios, que es una especie de préstamo en el que la garantía no es otra que el inventario de la empresa, que deberá ser entregado al acreedor si hubiera cualquier tipo de impago.

Por otro lado encontramos unos préstamos de particulares a empresas que simplemente buscan recibir de vuelta el dinero con algunos intereses. Estos préstamos se denominan pagarés. Asimismo encontramos también los papeles comerciales, que suelen emitirlos los fondos de pensiones y las empresas para los bancos, y son también un tipo de pagaré, pero esta vez no dirigido a particulares y las líneas de crédito, que no son otra cosa que unas cantidades concretas de crédito que los bancos asignan a las empresas para poder usarlas en los límites establecidos en el contrato.

Asimismo, la financiación a largo plazo es aquella en la que el período de pago va más allá de los cinco años, con lo que normalmente se requiere de una garantía para conseguirla. Dentro de la financiación a largo plazo encontramos la financiación colectiva basada en una especie de recaudación de fondos con carácter bastante social, aunque en otros casos puede basarse también en un sistema de recompensas o de participación en la empresa o en el proyecto. Uno de los ejemplos de este tipo de financiación que seguro conoces es el crowdfunding.

Por otro lado encontramos los clásicos préstamos hipotecarios. Con estos préstamos la garantía para obtener la financiación siempre será una propiedad de la empresa, que ésta tendrá que ceder si en algún momento no pude permitirse realizar un pago.

Existen también los bonos, que son unos préstamos que conceden unos inversionistas a las empresas recibiendo por ello una tasa de interés concreta previamente acordada. Por otro lado encontramos la emisión de acciones, una alternativa perfecta para todas aquellas personas que quieren crecer en nuevos mercados y además requieren capital de trabajo porque permite aportar a los inversores una parte de la propiedad de sus activos.

Finalmente encontramos el arrendamiento financiero, que no es otra cosa que el alquiler de las máquinas o de los equipos de la empresa a fin de conseguir financiación y liquidez en los momentos en los que la empresa la necesita.

La financiación interna o propia

Además de la financiación externa, mucho más común y conocida, encontramos también la financiación interna para las empresas. Se trata de un tipo de financiación cuyo origen podemos encontrarlo siempre dentro de la misma empresa, tanto por las aportaciones de capital que pueden realizar los diferentes socios de la empresa cuando se requiera hacer una ampliación o la empresa necesite una mínima inyección de liquidez como también por el uso de sus recursos financieros o de sus propios ahorros en caso de que se trata de un autónomo o sociedad que quiere invertir en su propia empresa. Asimismo, la financiación interna también puede conseguirse desde los propios beneficios de la empresa, repartiéndolos de forma coherente para conseguir financiarla.